Mi cuerpo estaba revolucionado.
Habías pasado la tarde excitandome.
Tenía la piel sensible.
Solo quería acostarme y pensar en ti.
El roce de las sábanas endureció los pezones.
Las manos cobraron vida propia.
Acariciaron cada milímetro de la piel.
Resonaba en mi cabeza tu canción.
Tus palabras.
Las sensaciones que me provocaste.
Los dedos revoloteaban en mi sexo.
Soñé que eran tu lengua.
Mordía mis labios para acallar los gemidos.
No aguante más aquellas sensaciones.
Incremente las caricias arqueando el cuerpo.
Un torrente de energía recorrió mis entrañas.
Una mancha húmeda en la cama delataba mi placer.
Tu el responsable de todo.
Te sentía a mi lado. ©Fer

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