Hay días que no sabes que letra poner detrás de otra.
No das con la llave para abrir el cofre de las ideas.
Las tienes amontonadas, apretujadas, esperando que abran.
Rumias y rumias, pero lo único que consigues es atrancarte
más.
Todos los temas que comienzas se desinflan y vuelta a
empezar.
Estas sequias mentales son transitorias o por lo menos eso
esperas.
No te ves tan viejo ni tampoco apto para que se haya secado
el manantial.
Placer cuando ves que empiezan a salir las primeras gotas.
Como se vas transformando en un hilillo.
Vas discurriendo suavemente, buscando las irregularidades
del terreno.
El caudal va creciendo, va tomando fuerza, tiene hasta
poder.
Se vuelve un torrente que se lleva lo que encuentra por el
camino.
Todo aquello que antes te impedía juntar dos letras.
Si eres capaz de encauzar tanta fuerza y controlar el
caudal, darás con la clave.
Pasado el aluvión
tratas de moldear los tramos para
dejar un paisaje más armonioso.
Firmas, te levantas y te vas. ©Fer