Me excita saber que me miras.
Que me observas en mis juegos.
Que disfrutas de mis pasiones.
De mis más bajos instintos.
Como crece tu ardor.
Sabes que no puedes participar.
Solo puedes observar.
Te miro a los ojos desde la distancia.
Ves como me poseen.
Como gimo con cada embestida.
Como gozo de mis amantes.
Me llevan al paraíso del placer.
Mi cuerpo es para el pecar.
Mi alma es tuya. ©Fer
jueves, 27 de agosto de 2015
SECRETO
Era mi secreto mejor guardado.
Siempre me sentí atraída por otra mujer.
Necesitaba saber que se siente.
Como besa.
Sus caricias.
Sentir sus manos por mi cuerpo.
Cuantas veces me consolé imaginando.
Todo dulzura, delicadeza, cariño...
Apareciste tu.
Te desee desde el primer momento.
Me atraías por tu cuerpo y por tu forma de ser.
Tenía miedo al rechazo.
Tus miradas.
Esos leves roces de manos al darnos algo.
Me hicieron decidirme.
Tenias que ser tu la primera. ©Fer
Siempre me sentí atraída por otra mujer.
Necesitaba saber que se siente.
Como besa.
Sus caricias.
Sentir sus manos por mi cuerpo.
Cuantas veces me consolé imaginando.
Todo dulzura, delicadeza, cariño...
Apareciste tu.
Te desee desde el primer momento.
Me atraías por tu cuerpo y por tu forma de ser.
Tenía miedo al rechazo.
Tus miradas.
Esos leves roces de manos al darnos algo.
Me hicieron decidirme.
Tenias que ser tu la primera. ©Fer
miércoles, 26 de agosto de 2015
SOLA.
Cuando te vas me siento sola.
Son mis momentos de debilidad.
Intento recomponer mis ideas.
Se que lo nuestro no esta bien.
Que nunca podremos ser pareja.
Pero necesito tenerme.
Poder besarte.
Acariciar tu cuerpo.
Darnos tanto placer.
Ser tuya.
Miro el techo.
Cierro los ojos.
martes, 25 de agosto de 2015
EL ASCENSOR.
Ese
escalofrió recorría mi cuerpo cuando coincidíamos.
Las miradas
eran furtivas.
Inspiraba
más profundo para quedarme con su aroma.
Tenía que
luchar conmigo para nos suspirar.
Aquello
sobrepasaba cualquier límite.
Sé que
llegaría el día que sucedería.
Pero no
podía ser, ambos teníamos pareja.
Venia de la
cena de empresa.
Subí,
apreté el piso y me recosté contra el espejo.
Cerré los
ojos y eche la cabeza para atrás.
Tembló el
suelo del ascensor y abrí los ojos.
No podía
ser, coincidir a estas horas.
Nos dimos
las buenas noches de forma cordial.
Mientras se
cruzaban las miradas.
Exclame:
¡Ya está bien!
Me acerque
y comencé a besarle.
Aquello fue
la señal de salida para mi excitación.
Me
temblaron las piernas al sentir su lengua.
Suspiré al
notar su mano en mi entrepierna.
Con la
mente en blanco respondí del mismo modo.
Levanto una
de mis piernas mientras me acariciaba el muslo.
Se
acerco penetrándome suavemente.
Solo
recuerdo el placer que me inundaba.
Suspire,
gemí y grite con cada embestida.
Mil rayos
recorrieron mi cuerpo a la vez que al suyo.
Le mire, le
bese y salí corriendo hacia mi casa.
Cerré la
puerta, tenía una doble sensación.
Respire
profundo y ahí estaba su olor.©Fer
SIENTE.
Entré sin llamar.
Recorrí las habitaciones.
Te encontré en el salón.
Enfundada en latex.
Conocía esa mirada.
Sería tu sirviente.
El juguete para el placer.
Ordenas y obedezco.
Me abandono al juego. ©Fer
Recorrí las habitaciones.
Te encontré en el salón.
Enfundada en latex.
Conocía esa mirada.
Sería tu sirviente.
El juguete para el placer.
Ordenas y obedezco.
Me abandono al juego. ©Fer
LA CHARCA.
Aquella charca nos cautivó.
El camino y el calor hacían mella.
Tímidamente nos desnudamos.
Me miraste desafiante.
Me acerque despacio.
Te bese, acaricie tu cuerpo.
Agarraste mi cuello.
Levantaste tus piernas.
Me empujaste hacia ti con los talones..
Según me fui acercando te hice mía.
Nuestros cuerpo se hicieron uno.
Casi inmóviles solo buscamos sentir.
Besos.
Carias.
Explotamos en un orgasmo increíble.
domingo, 23 de agosto de 2015
JUEGO.
Vas y vienes.
Cal y arena.
Frío y caliente.
Cerca y lejos.
Arriba y abajo.
Me desconciertas.
Noria que sube y baja.
No se donde estoy en cada momento.
No se si jugamos el mismo partido.
Solo se que me gustas.
Solo se que te deseo.©Fer
Cal y arena.
Frío y caliente.
Cerca y lejos.
Arriba y abajo.
Me desconciertas.
Noria que sube y baja.
No se donde estoy en cada momento.
No se si jugamos el mismo partido.
Solo se que me gustas.
Solo se que te deseo.©Fer
viernes, 21 de agosto de 2015
TEMOR.
Crece mi
deseo por ti.
Sin besarte
sueño con ello.
Deseo y
temo hacerlo.
Con la
suavidad de tus labios.
La humedad
de tu boca.
Tu dulce
sabor.
Mírate a
los ojos y ver su profundidad.
Temo tu
rechazo.
Tu
indiferencia.
Que no
desees lo mismo.
Pero el que
no arriesga no gana.
Y tú.....tú
eres el mejor premio. ©Fer
jueves, 20 de agosto de 2015
EL TALIÓN. VII
Según la autopsia tenía cortes en las muñecas que le
habían hecho desangrarse, no se observaban marcas y los análisis de toxicología
sólo reflejaban un exceso de Sildenafilo, principio activo de la Viagra.
Todas las evidencias que había en el dormitorio indicaban que no era un
suicidio. Tenía que saber lo que había hecho Leonardo aquel día.
Acompañe a Julia a su casa, no quería que pasara aquello
ella sola, sería duro para ella el volver. Su cuerpo se fue tensando a
medida que nos íbamos acercando, el miedo se reflejaba en su cara y el silencio
acentuaba la situación, pero no me salían las palabras. Se quedó parada al
salir del coche y de lo más profundo de sus entrañas salió un suspiro, me miró
y con paso firme se dirigió a la puerta. Estaba todo en prefecto estado, el
servicio lo dejó todo como si no hubiera pasado nada.
Julia rompió a llorar al entrar en el dormitorio, se abrazó
a mí y escondió su cara contra mi cuerpo, entre sollozos balbuceó:
-No puedo, recojo algunas cosas y volvemos a tu casa.
-Si mejor será.
Hizo un par de maletas y regresamos a casa.
Tenía que averiguar qué es lo que había hecho Leonardo aquel
día y si podía también quien participó en aquella fiesta sexual. No
quería hacer el trabajo de la policía, pero tampoco quedarme sin hacer nada,
además yo conocía los ambientes que se movía para sus fiestas.
Su secretaría me pasó la agenda y hasta la hora de la comida todo era normal, reuniones de trabajo, a partir de las 3 de la tarde no había ninguna anotación, desde esa hora tendría que empezar a averiguar dónde y con quién estuvo. Empezaría por ir a un bar de las afueras que solía frecuentar con algunas "amigas", tenían un pequeño salón al fondo muy discreto que utilizaba Leandro para organizar comidas "diferentes", si el camarero o aquella paredes hablaran.
Yo había participado en alguna de ellas, las cosas no estaban programadas todo lo que pasaba iba surgiendo, podían llegar a ser desde una cosa morbosa con diferentes juegos con la comida, hasta verdaderas orgías de sexo sin medida. Siempre me viene a la mente una comida donde había una pareja sevillana.
Recogí a Leandro en su oficina, me indicó que teníamos que ir a recoger Concha, una amiga suya enfermera que estaba metida en este ambiente y luego a comer. Concha era una mujer de unos 35 años de muy buen ver, alta, morena, pecho generoso, caderas pronunciadas y muy elegante. Cuando la recogimos se subieron los dos atrás dejándome de chófer, después de saludarme ella comenzó a contarnos algo de su ex-marido de la forma más normal y cuando miré por el retrovisor y mientras ella seguía contando algo de la pensión, Leandro había sacado el pecho más próximo a él y lo lamía desesperadamente. Entre risas, gemidos y comentarios provocadores llegamos al bar. Nada más bajarse del coche se acercó a mí y me dio un beso húmedo y profundo, acto seguido me susurró al oído:
-Voy sin bragas y recién depilada.
Antes de entrar al reservado nos pedimos unas cañas en la barra, en ese momento entraron por la puerta una pareja y se dirigió hacia Leandro saludándole de forma efusiva. Presentó a Concha y después a mí, se llamaban Tony y Viky, eran de Sevilla y habían venido a pasar unos días a Madrid, apuramos las consumiciones y pasamos al comedor. Solo había montada una mesa para 4, Leandro me frenó al intentar avisar al camarero que faltaba un cubierto:
-Está bien así.
Bajo mi sorpresa Tony se sentó en una silla en un rincón mientras los demás ocupamos nuestros sitios. Los comentarios fueron subiendo de tono a la par que el juego de pies por debajo de la mesa, entre platos y mientras decía algunos piropos Leandro comenzó a pasar sus manos por los pechos de las dos mujeres mientras a ellas les cambiaba la cara. Se levantó Tony de su sitio y se metió debajo de la mesa, su mujer echó la silla un poco para atrás y se acomodó, seguimos comiendo como si no pasara nada, Viky era una caja de suspiros y gemidos que no podía llevarse la comida a la boca, de repente Concha lazo un gemido y se aferró a la mesa, aquello ya no tenía fin.
-Creo que este perro nos ha dejado bien preparadas, dijo Viky mientras se levantaba.
Se quedó de pie al lado de Leandro, este la empezó a tocar los muslos hasta llegar a su entrepierna, en ese momento sentí la mano de Concha que se posaba en mi pierna e iba ascendiendo. Viky era una verdadera máquina sexual, jamás en mi vida he visto mujer igual, no sé las veces que pudo llegar al orgasmo, enlazaba uno con otro gritando como si estuviera poseída por el Diablo. Acabamos en un desenfreno sexual los 4 que nos llevó casi a la extenuación, mientras Tony sentado en un rincón nos observaba. Tumbadas encima de la mesa las dos mujeres se acariciaban.
Nos vestimos, pasamos por el baño y en la puerta nos despedimos, eso sí diciendo Tony y Viky que siempre que vinieran a Madrid nos avisarían.
Así que ese sería el primer lugar donde ir a preguntar si estuvo aquel día. ©Fer
EL TALIÓN. VI
Salí de casa pronto, algunos asuntos del despacho no podían
esperar. Ángeles lo tenía todo preparado, me pasó la firma nada más
llegar, intenté resolver varias consultas y hablé con Gonzalo, ponía el
despacho en sus manos hasta que se fuera solucionando el tema de Leonardo.
Llamé a un amigo de la UDYCO por si se podía enterar de cómo iba la
investigación.
Julia y yo fuimos amantes, todo pasó cuando Leandro se marchó durante un mes de safari. Entre nosotros siempre hubo mucha complicidad, pero nunca pensamos en tener nada más que amistad. Me invitó a comer en su casa el segundo día que estaba sola, todo trascurrió con normalidad hasta que llegó la hora del café, sentado en el sofá del cuarto de estar y sin saber cómo, nuestras miradas se cruzaron, sin mediar palabra y sin saber quien tomó la iniciativa, nuestras bocas se juntaron, primero de una forma suave, pero sin tiempo de reacción pasaron a ser unos besos húmedos y profundos.
Pasé muchos días de aquel mes con ella, los encuentros eran tórridos y salvajes, llegamos a pasar jornadas enteras sin salir de la cama, sus artes amatorias eran increíbles parecía conocerlas todas. Tuvimos largas charlas donde dejamos al descubierto nuestros sentimientos, miedos, pasiones, desengaños... por eso nos conocíamos a la perfección el uno al otro.
Recuerdo parte de una de las conversaciones:
-Tengo sentimiento de culpabilidad, ¿Tú no?
-No. Vamos a ver si me entiendes, tú para mi eres un amigo, muy importante y al cual quiero con locura, pero no creas que voy a tener otros sentimientos por ti ni por nadie, estoy enamorada de Leandro y creo que lo estaré de por vida. Tú conoces la debilidad que tiene mi marido por el sexo, pues esa debilidad me la ha trasmitido a mí, sé los encuentros sexuales que tiene y él conoce los míos, para nosotros solo es sexo. Así que no te sientas culpable.
-¿No tienes miedo a que aparezca alguien que....? No dejó que terminara la pregunta.
-No, no lo tenemos ninguno de los dos, danos todo el sexo que quieras con otros, pero amor solo entre nosotros.
Sus palabras me dejaron pensativo, tenía que asimilar todo lo que me acababa de contar, pero aquel no era el momento oportuno, ella se había deslizado por las sábanas y se encontraba reanimando mi masculinidad. ©Fer
Julia y yo fuimos amantes, todo pasó cuando Leandro se marchó durante un mes de safari. Entre nosotros siempre hubo mucha complicidad, pero nunca pensamos en tener nada más que amistad. Me invitó a comer en su casa el segundo día que estaba sola, todo trascurrió con normalidad hasta que llegó la hora del café, sentado en el sofá del cuarto de estar y sin saber cómo, nuestras miradas se cruzaron, sin mediar palabra y sin saber quien tomó la iniciativa, nuestras bocas se juntaron, primero de una forma suave, pero sin tiempo de reacción pasaron a ser unos besos húmedos y profundos.
Pasé muchos días de aquel mes con ella, los encuentros eran tórridos y salvajes, llegamos a pasar jornadas enteras sin salir de la cama, sus artes amatorias eran increíbles parecía conocerlas todas. Tuvimos largas charlas donde dejamos al descubierto nuestros sentimientos, miedos, pasiones, desengaños... por eso nos conocíamos a la perfección el uno al otro.
Recuerdo parte de una de las conversaciones:
-Tengo sentimiento de culpabilidad, ¿Tú no?
-No. Vamos a ver si me entiendes, tú para mi eres un amigo, muy importante y al cual quiero con locura, pero no creas que voy a tener otros sentimientos por ti ni por nadie, estoy enamorada de Leandro y creo que lo estaré de por vida. Tú conoces la debilidad que tiene mi marido por el sexo, pues esa debilidad me la ha trasmitido a mí, sé los encuentros sexuales que tiene y él conoce los míos, para nosotros solo es sexo. Así que no te sientas culpable.
-¿No tienes miedo a que aparezca alguien que....? No dejó que terminara la pregunta.
-No, no lo tenemos ninguno de los dos, danos todo el sexo que quieras con otros, pero amor solo entre nosotros.
Sus palabras me dejaron pensativo, tenía que asimilar todo lo que me acababa de contar, pero aquel no era el momento oportuno, ella se había deslizado por las sábanas y se encontraba reanimando mi masculinidad. ©Fer
EL TALIÓN. V
Desde que se marchó Gonzalo apenas habíamos cruzado palabra,
Julia se encontraba como en una nube y yo no quería bajarla de ella.
Aprovechando que me preguntó por donde había más leche di el paso:
-¿Con quién estuviste después de la presentación? Con una frialdad digna de admiración continuó echando la leche.
-Sabía que no tardarías en preguntármelo. Qué más da su nombre, quiero que no se vea involucrado.
-Haremos todo lo posible para que así sea, pero tal vez si las cosas se ponen muy mal lo tendrás que decir.
-Tú nos conoces bien, Leandro y tú habéis sido inseparables desde hace muchos años, vuestra amistad siempre ha estado a prueba de todo. A mi creo que has llegado a conocerme mejor que él, por eso sabes que le quería y que no sería capaz de esto.
Llevaba razón los conocía demasiado bien, sus virtudes y sus defectos, sus dignidades y sus vilezas, sus pudores y sus lascivias.
Después de darle los tranquilizantes puse la televisión un rato, no era capaz de centrarme en la programación, así que me dedique a pasar los canales de forma casi mecánica. Los recuerdo se sucedían rápidamente, se iban entrelazando las épocas y las situaciones, los buenos con los malos, era como una moviola de la vida. No fuí consciente en que momento las lágrimas empezaron a brotar de mis ojos.
Me desperté sobresaltado al notar una mano en mi hombro y antes que pudiera decir nada...
-Borja Soria, dijo Julia de pie al lado del tresillo.
-¿Cómo dices?
-Borja Soria, con él estuve.
-¿Y?
-Sabes que para ti no puedo tener secretos, no te contaré cosas, pero si me preguntas siempre te digo la verdad. ©Fer
-¿Con quién estuviste después de la presentación? Con una frialdad digna de admiración continuó echando la leche.
-Sabía que no tardarías en preguntármelo. Qué más da su nombre, quiero que no se vea involucrado.
-Haremos todo lo posible para que así sea, pero tal vez si las cosas se ponen muy mal lo tendrás que decir.
-Tú nos conoces bien, Leandro y tú habéis sido inseparables desde hace muchos años, vuestra amistad siempre ha estado a prueba de todo. A mi creo que has llegado a conocerme mejor que él, por eso sabes que le quería y que no sería capaz de esto.
Llevaba razón los conocía demasiado bien, sus virtudes y sus defectos, sus dignidades y sus vilezas, sus pudores y sus lascivias.
Después de darle los tranquilizantes puse la televisión un rato, no era capaz de centrarme en la programación, así que me dedique a pasar los canales de forma casi mecánica. Los recuerdo se sucedían rápidamente, se iban entrelazando las épocas y las situaciones, los buenos con los malos, era como una moviola de la vida. No fuí consciente en que momento las lágrimas empezaron a brotar de mis ojos.
Me desperté sobresaltado al notar una mano en mi hombro y antes que pudiera decir nada...
-Borja Soria, dijo Julia de pie al lado del tresillo.
-¿Cómo dices?
-Borja Soria, con él estuve.
-¿Y?
-Sabes que para ti no puedo tener secretos, no te contaré cosas, pero si me preguntas siempre te digo la verdad. ©Fer
EL TALIÓN. IV
Poniendo al corriente de la situación a Gonzalo recordé con
detalle cómo se encontraba la habitación. Estaba desnudo en una posición fetal,
envuelto en un gran charco de sangre que resaltaba con el blanco de las
sábanas, no se le veían heridas a simple vista, esparcidos por la cama y
el suelo varios preservativos y encima de la mesilla una caja de Viagra. Ahora
que analizaba la escena con más calma me di cuenta que Julia no tenía nada que
ver.
Leonardo siempre había sido muy especial para el sexo, tenía una necesidad casi enfermiza, yo creo que no hay práctica sexual que no hubiera probado. Recuerdo en nuestros años de facultad las fiestas que organizaba en su casa, comenzaban un viernes por la noche y duraban hasta el domingo, eran famosas en la universidad. Empezaban como cualquier otra fiesta, presentaciones, bebidas, baile..... pero según iba trascurriendo la noche el ambiente se caldeaba, la ropa empezaba a volar, las risas se mezclaban con los jadeos, los gemidos eran la melodía de fondo. Las persianas permanecían bajadas y no tenías noción del tiempo.
Nos observaba apoyada en el marco de la puerta, en su cara se dibujaba todavía el efecto de los tranquilizantes. Aunque fuera duro teníamos que hablar de lo sucedido ya que según pensaba la policía era la principal sospechosa, con un caminar titubeante llegó hasta la mesa y se sentó a mi lado.
-Necesitamos que no detalles todo lo que hiciste, sitios, personas, horas... eres la principal sospechosa.
-Yo no fui.
-Ya lo sé Julia, pero que yo lo sepa no sirve.
Comenzó el relato desde que se levantó, poco a poco iba desgranando como se fue desarrollando el día, Gonzalo fue tomando notas mientras yo atentamente lo hacía mentalmente. Hubo algo que no me cuadró cuando llegó a la hora de la cena y las copas, la conocía demasiado bien y pude notar como la temblaba un poco la voz, no quise preguntar nada en ese momento, ya lo haría a solas. ©Fer
Leonardo siempre había sido muy especial para el sexo, tenía una necesidad casi enfermiza, yo creo que no hay práctica sexual que no hubiera probado. Recuerdo en nuestros años de facultad las fiestas que organizaba en su casa, comenzaban un viernes por la noche y duraban hasta el domingo, eran famosas en la universidad. Empezaban como cualquier otra fiesta, presentaciones, bebidas, baile..... pero según iba trascurriendo la noche el ambiente se caldeaba, la ropa empezaba a volar, las risas se mezclaban con los jadeos, los gemidos eran la melodía de fondo. Las persianas permanecían bajadas y no tenías noción del tiempo.
Nos observaba apoyada en el marco de la puerta, en su cara se dibujaba todavía el efecto de los tranquilizantes. Aunque fuera duro teníamos que hablar de lo sucedido ya que según pensaba la policía era la principal sospechosa, con un caminar titubeante llegó hasta la mesa y se sentó a mi lado.
-Necesitamos que no detalles todo lo que hiciste, sitios, personas, horas... eres la principal sospechosa.
-Yo no fui.
-Ya lo sé Julia, pero que yo lo sepa no sirve.
Comenzó el relato desde que se levantó, poco a poco iba desgranando como se fue desarrollando el día, Gonzalo fue tomando notas mientras yo atentamente lo hacía mentalmente. Hubo algo que no me cuadró cuando llegó a la hora de la cena y las copas, la conocía demasiado bien y pude notar como la temblaba un poco la voz, no quise preguntar nada en ese momento, ya lo haría a solas. ©Fer
EL TALIÓN. III
Leonardo había sido siempre un hombre de éxito.
Compaginaba los estudios con sus trapicheos, allí donde veía que podía
sacar un beneficio se metía de cabeza. Estudiamos derecho juntos, aunque él
nunca lo ha ejercido, donde nuestra amistad se afianzó de por vida. Él siempre
intentó meterme en sus negocios, pero yo prefería quedarme fuera y dedicarme a
mi despacho. Por sus contactos logró meterse en la obra civil creando una
sociedad donde ha forjado toda su fortuna.
Llegué a comisaria y pregunté por Julia, después de identificarme me acompañaron a una sala donde estaba declarando. La cara del inspector me dio mala espina, creo que acabará deteniendo a Julia como presunta asesina, así que tocará trabajar duro.
Julia y Leonardo se conocieron hace 25 años en una recepción del Ministerio de Obras Públicas donde ella trabajaba de secretaria. No han tenido hijos y aunque seguían queriéndose con el paso del tiempo se había convertido en un matrimonio de conveniencia, él dedicado por completo a sus negocios y ella a vivir la vida. No me creía que ella fuera culpable, conocía bastante bien la relación y a Julia.
Mientras estábamos esperando hablamos de cosas banales, ninguno de los dos queríamos tratar el tema ya tendríamos tiempo, nuestras mentes estaban bloqueadas es como si todo aquello no hubiera pasado. Cuando nos dieron permiso para irnos, eso sí estando siempre localizada, fuimos a mi casa, se quedaría allí ya que no podía ni debía ir a la suya.
Después de tomarse un par de calmantes se acostó a descansar. Yo me dediqué a hacer llamadas para poner en conocimiento del fallecimiento a varias personas, también llamé a Gonzalo mi mano derecha en el despacho, quería que él llevara el caso a mí me afectaba demasiado. Necesitaba una ducha que me espabilara, tenía que estar fresco la jornada estaba siendo dura y lo que restaba.
Sentado en el sofá tomándome un café me preguntaba el por qué, aquello no había sido un robo, todo estaba en su sitio, no estaba forzada ninguna puerta o ventana, el objetivo era él. Aunque en las esferas que se movía muchas veces se rozaba la raya de la legalidad, otras seguro que se traspasaba, nunca fui conocedor de que él lo hiciera. Familia no tenía, sus padres habían muerto y no tenía hermanos y por un problema de fertilidad no podía tener hijos.
La historia de Julia era de lo más corriente. Procedía de una buena familia, su vida había sido de lo más cómoda, nunca le faltó nada. Era una mujer que llamaba a atención, alta, morena, con una figura que hacía volver la cabeza de los hombres por la calle, pero lo que más resaltaba en ella era su elegancia natural.
Dejó de trabajar cuando se casó y su única ocupación era disfrutar de la vida.
Miré el reloj, eran las 7 de la tarde, me quedé traspuesto y me despertó el timbre de la puerta. Era Gonzalo, le expliqué todo lo sucedido, no hacía falta el decir lo que tenía que hacer era una cabeza privilegiada y un profesional impecable. Entreabrí la puerta de la habitación para comprobar si el timbre le había despertado, estirada en la cama y ajena a todo por el efecto de los calmantes dormía plácidamente. ©Fer
Llegué a comisaria y pregunté por Julia, después de identificarme me acompañaron a una sala donde estaba declarando. La cara del inspector me dio mala espina, creo que acabará deteniendo a Julia como presunta asesina, así que tocará trabajar duro.
Julia y Leonardo se conocieron hace 25 años en una recepción del Ministerio de Obras Públicas donde ella trabajaba de secretaria. No han tenido hijos y aunque seguían queriéndose con el paso del tiempo se había convertido en un matrimonio de conveniencia, él dedicado por completo a sus negocios y ella a vivir la vida. No me creía que ella fuera culpable, conocía bastante bien la relación y a Julia.
Mientras estábamos esperando hablamos de cosas banales, ninguno de los dos queríamos tratar el tema ya tendríamos tiempo, nuestras mentes estaban bloqueadas es como si todo aquello no hubiera pasado. Cuando nos dieron permiso para irnos, eso sí estando siempre localizada, fuimos a mi casa, se quedaría allí ya que no podía ni debía ir a la suya.
Después de tomarse un par de calmantes se acostó a descansar. Yo me dediqué a hacer llamadas para poner en conocimiento del fallecimiento a varias personas, también llamé a Gonzalo mi mano derecha en el despacho, quería que él llevara el caso a mí me afectaba demasiado. Necesitaba una ducha que me espabilara, tenía que estar fresco la jornada estaba siendo dura y lo que restaba.
Sentado en el sofá tomándome un café me preguntaba el por qué, aquello no había sido un robo, todo estaba en su sitio, no estaba forzada ninguna puerta o ventana, el objetivo era él. Aunque en las esferas que se movía muchas veces se rozaba la raya de la legalidad, otras seguro que se traspasaba, nunca fui conocedor de que él lo hiciera. Familia no tenía, sus padres habían muerto y no tenía hermanos y por un problema de fertilidad no podía tener hijos.
La historia de Julia era de lo más corriente. Procedía de una buena familia, su vida había sido de lo más cómoda, nunca le faltó nada. Era una mujer que llamaba a atención, alta, morena, con una figura que hacía volver la cabeza de los hombres por la calle, pero lo que más resaltaba en ella era su elegancia natural.
Dejó de trabajar cuando se casó y su única ocupación era disfrutar de la vida.
Miré el reloj, eran las 7 de la tarde, me quedé traspuesto y me despertó el timbre de la puerta. Era Gonzalo, le expliqué todo lo sucedido, no hacía falta el decir lo que tenía que hacer era una cabeza privilegiada y un profesional impecable. Entreabrí la puerta de la habitación para comprobar si el timbre le había despertado, estirada en la cama y ajena a todo por el efecto de los calmantes dormía plácidamente. ©Fer
EL TALIÓN. II
Conocí a Leonardo cuando vino nuevo al colegio en el primer
curso de bachillerato, su llegada fue toda una revolución tenía un carácter
embaucador, rápidamente se metió en el bolsillo a la gente. Conmigo fue otro
cantar, había algo que no nos cuadraba a los dos y los roces eran continuos.
Así fueron pasando los meses hasta llegar a la fiesta de Navidad, nos tocó en
el mismo grupo de organización y debido a que pasamos tanto tiempo juntos las
cosas fueron cambiando y nació la amistad que hasta hoy tenemos.
Llamaron a la puerta, miré a Julia:
-¿Estás preparada? Asintió con la cabeza mientras su cuerpo se tensaba en claro síntoma de nerviosismo.
Desde aquel momento los hechos se fueron desarrollando a toda velocidad, fueron llegando numerosas personas de las diferentes brigadas. El inspector que estaba a cargo del caso después de ver la escena del crimen se llevó a Julia a un cuarto de estar para hacerle las preguntas de rigor, cuando fui a entrar me inquirió mi filiación.
-Roberto Calamita, abogado y amigo de la familia.
Me miró detenidamente y sin decir nada se centró en Julia y comenzó a preguntar. Ella relató todo lo que hizo en el día echándose a llorar cuando llegó al momento en que entro en la habitación. Él anotaba cosas en una libreta si decir nada y como un latigazo preguntó:
-¿Ha sido usted quien le mató?
Como un animal herido ella saltó negando de forma tajante, el siguió haciendo preguntas de rutina y yo solo era un mero observador, bajo mi opinión no era el momento de intervenir. Le comunicó que tendría que acompañarle a comisaría para hacer la declaración.
-¿Está detenida?
-No, todavía no.
-¿Como que todavía?
-De momento es una sospechosa. Salió del cuarto dejándonos allí.
Trascurridas un par de horas desde su llegada y antes de que hubiera llegado el Juez para levantar el cadáver, el inspector le comunicó a Julia que por favor le acompañara a comisaría. Salimos hasta la calle, le abrió la puerta trasera del coche y dirigiéndose a mi dijo:
-Comisaría de Chamartín. Dio la vuelta al coche subiéndose al lado del conductor.
La mirada de ella a través de la ventanilla me pedía ayuda. Decidí fumarme un cigarro antes de arrancar el coche, había algo en todo aquello que no me cuadraba, es esa sensación que tienes cuando se te escapa algo evidente. ©Fer
Llamaron a la puerta, miré a Julia:
-¿Estás preparada? Asintió con la cabeza mientras su cuerpo se tensaba en claro síntoma de nerviosismo.
Desde aquel momento los hechos se fueron desarrollando a toda velocidad, fueron llegando numerosas personas de las diferentes brigadas. El inspector que estaba a cargo del caso después de ver la escena del crimen se llevó a Julia a un cuarto de estar para hacerle las preguntas de rigor, cuando fui a entrar me inquirió mi filiación.
-Roberto Calamita, abogado y amigo de la familia.
Me miró detenidamente y sin decir nada se centró en Julia y comenzó a preguntar. Ella relató todo lo que hizo en el día echándose a llorar cuando llegó al momento en que entro en la habitación. Él anotaba cosas en una libreta si decir nada y como un latigazo preguntó:
-¿Ha sido usted quien le mató?
Como un animal herido ella saltó negando de forma tajante, el siguió haciendo preguntas de rutina y yo solo era un mero observador, bajo mi opinión no era el momento de intervenir. Le comunicó que tendría que acompañarle a comisaría para hacer la declaración.
-¿Está detenida?
-No, todavía no.
-¿Como que todavía?
-De momento es una sospechosa. Salió del cuarto dejándonos allí.
Trascurridas un par de horas desde su llegada y antes de que hubiera llegado el Juez para levantar el cadáver, el inspector le comunicó a Julia que por favor le acompañara a comisaría. Salimos hasta la calle, le abrió la puerta trasera del coche y dirigiéndose a mi dijo:
-Comisaría de Chamartín. Dio la vuelta al coche subiéndose al lado del conductor.
La mirada de ella a través de la ventanilla me pedía ayuda. Decidí fumarme un cigarro antes de arrancar el coche, había algo en todo aquello que no me cuadraba, es esa sensación que tienes cuando se te escapa algo evidente. ©Fer
EL TALIÓN. I
Se cerró tras de mi la puerta, la distancia hasta la entrada de la casa era respetable, camine despacio mi cabeza seguía dando vueltas a todo. Se dibujaba la silueta de Julia en el porche, daba la impresión de estar demasiado tranquila. Se abrazó a mí y rompió a llorar. Una vez que desahogo parte de su sofoco entramos en la casa, había un frío silencio que lo inundaba todo. Contestando a mi pregunta me informo que estábamos solos, el matrimonio de servicio había cogido el día libre por un problema familiar. Sentados en el salón comenzó a contarme lo que había sucedido.
Elle llevaba todo el día fuera de casa ya que había quedado a comer con una amiga, después tenía la presentación de un libro de no sé qué escritor de moda y como se juntaría con amigos se irían a cenar algo. Al abrir la habitación cuando regreso a casa se encontró la macabra escena, que yo todavía no había visto, Leonardo en la cama rodeado en un charco de sangre.
Subimos las suntuosas escaleras de mármol blanco en silencio, recorrimos el pasillo y poco antes de llegar a la puerta del dormitorio ella se paró, no quería volver a ver la escena. Mientras abría la puerta un escalofrió me recorrió y al contemplar la imagen de Leonardo sobre la cama una sensación extraña me inundo el cuerpo, era de dolor por el amigo perdido y nauseas por aquella carnicería. Cerré la puerta y nos volvimos a abrazar a la vez que rompimos a llorar.
Tenía la boca seca y no podía articular palabra, fuimos a la cocina a por un vaso de agua.
-¿Has llamado a la policía?
-No, no sabía que hacer estaba horrorizada y lo primero que se me ocurrió fue llamarte.
-¿Has tocado algo?
-No he tenido fuerzas para acercarme.
-¿Echas algo en falta?
-Tampoco, todo está en perfecto orden.
-¿Has tenido algo que ver?
Se volvió de forma cautelosa y clavo sus ojos marrones en los míos.
-Cómo eres capaz de preguntar semejante cosas conociéndome. No, no he tenido nada que ver.
Se giró dándome la espalda como señal de desprecio.
-Voy a llamar a comisaria. ©Fer
miércoles, 19 de agosto de 2015
MORENA.
Despiertas mis instintos.
Anhelo tu presencia.
Deseo tus besos.
Oler tu cuello.
Abrazar tu cuerpo.
Mírate a los ojos.
Acariciar tu piel.
Te deseo morena. ©Fer
Anhelo tu presencia.
Deseo tus besos.
Oler tu cuello.
Abrazar tu cuerpo.
Mírate a los ojos.
Acariciar tu piel.
Te deseo morena. ©Fer
EL TALIÓN.
EL TALIÓN.
El frío golpeo mi cara al salir, alce el cuello de mi abrigo y acelere el paso, la calle a esa hora estaba desierta y más entre semana. Me subí en el coche, al motor le costo arrancar, encendí un cigarro mientras sonaba la ultima señal horaria, eras las 3 de la madrugada y la voz monótona del locutor comenzó a dar las noticias.
Mi cabeza no dejaba de dar vueltas a esas palabras:
Mi cabeza no dejaba de dar vueltas a esas palabras:
-Ven rápido, han matado a Leonardo.
Había cogido el teléfono de forma instintiva, pero pude reconocer la voz de Julia, la mujer del fallecido. Fui intentando adivinar lo que podía haber sucedido, haciendo supuestos de las diferentes situaciones, pero no conseguía poner las neuronas a pleno rendimiento, uno se va haciendo mayor y el tiempo de reacción cada vez es mayor.
La casa, si así se puede llamar por sus dimensiones, estaba situada en una de las urbanizaciones más exclusiva de las afueras, me costo 20 minutos llegar. La calle estaba tranquila, la alta tapia no permitía ver el interior, pero no se escuchaba nada extraño. Deje mi Citroen Tiburón aparcado 2 casas mas abajo.
La casa, si así se puede llamar por sus dimensiones, estaba situada en una de las urbanizaciones más exclusiva de las afueras, me costo 20 minutos llegar. La calle estaba tranquila, la alta tapia no permitía ver el interior, pero no se escuchaba nada extraño. Deje mi Citroen Tiburón aparcado 2 casas mas abajo.
Se me olvidaba presentarme, soy Roberto Calamita. ©Fer
martes, 18 de agosto de 2015
ESTRELLA.
Se me ha ido una amiga, una compañera, un trozo de nuestra vida.
Entro en casa por casualidad y desde el principio se gano nuestro corazón.
Su cara, su ojos de miel llenos de cariño y dulzura te llegaban a lo mas profundo.
Nos ha dado muchos momentos de alegría y nos ha hecho disfrutar de ella.
Alegre, divertida, cariñosa, zalamera, buena, obediente, atleta…………
Esos paseos por el campo, días de caza, baños en el mar, siestas abrazados, era disfrutar de ella en cada momento.
Ahora que ya no esta, ha dejado un vacío que no podremos llenar nunca, pero nos ha dejado lo mejor de ella para siempre y eso no lo podemos olvidar.
Entro en casa por casualidad y desde el principio se gano nuestro corazón.
Su cara, su ojos de miel llenos de cariño y dulzura te llegaban a lo mas profundo.
Nos ha dado muchos momentos de alegría y nos ha hecho disfrutar de ella.
Alegre, divertida, cariñosa, zalamera, buena, obediente, atleta…………
Esos paseos por el campo, días de caza, baños en el mar, siestas abrazados, era disfrutar de ella en cada momento.
Ahora que ya no esta, ha dejado un vacío que no podremos llenar nunca, pero nos ha dejado lo mejor de ella para siempre y eso no lo podemos olvidar.
Gracias Estrella. ©Fer
15/02/12
15/02/12
lunes, 17 de agosto de 2015
AMAZONA.
Se mi amazona.
Mi Lady Godiva.
Desnúdate y montame.
Marquemos los pasos.
Paso, suave y delicado.
Trote, retenido y tenso.
Galope, caliente y pasional.
Cabalgamos en un torrente de pasiones.
Que nos lleva al mejor de los premios.
A sentirnos el uno al otro.
A gozarnos sin compasión.
ESO NADA MÁS.
Ven, no tardes.
No digas nada.
Desnudame.
Solo quiero sentir tu boca.
El castigo de tu lengua.
Apretar tu cabeza contra mi.
Darte mi placer.
Levántate y vete.
TRIO
Mi cuerpo palpita de pensarlo.
Quiero que veas como me entrego a él.
Tu solo miras.
Te duele y te excita.
Tienes esa mezcla de dolor y morbo.
Le beso, le acaricio, le lamo su piel.
Me trata como su esclava sexual.
Hago lo que desea y manda.
Estas por irte, pero tu excitación no te deja.
Quieres ver como gozo, como me entrego.
Te miro con su miembro en mi boca.
Sabes lo que vendrá después.
Me subiere y me hará suya.
Sonríes y te tocas.
Ya estas dentro del juego.
Acaba de empezar otra vida para nosotros.©Fer
Quiero que veas como me entrego a él.
Tu solo miras.
Te duele y te excita.
Tienes esa mezcla de dolor y morbo.
Le beso, le acaricio, le lamo su piel.
Me trata como su esclava sexual.
Hago lo que desea y manda.
Estas por irte, pero tu excitación no te deja.
Quieres ver como gozo, como me entrego.
Te miro con su miembro en mi boca.
Sabes lo que vendrá después.
Me subiere y me hará suya.
Sonríes y te tocas.
Ya estas dentro del juego.
Acaba de empezar otra vida para nosotros.©Fer
ANHELO.
Mi cuerpo tiembla de pensar en ti.
Mis manos lo recorren como si fueran tuyas.
Cierro los ojos y eres tu.
Tu boca, tu piel, tu miembro.
Es como si te tuviera.
Pellizco mis pezones.
Acaricio mi sexo.
Estoy preparada para ti. ©Fer
Mis manos lo recorren como si fueran tuyas.
Cierro los ojos y eres tu.
Tu boca, tu piel, tu miembro.
Es como si te tuviera.
Pellizco mis pezones.
Acaricio mi sexo.
Estoy preparada para ti. ©Fer
VENDADA
El juego ha comenzado.
Vendo tus ojos.
Lamo tu cuello.
Mis manos recorren tu cuerpo.
Abandonas tu mente.
Te concentras en el placer.
Tus pechos se endurecen.
El vientre se contrae.
Suspiras, gimes, gritas.
Tiemblas, te estremeces.
Te relajas en las ultimas sacudidas de placer. ©Fer
Vendo tus ojos.
Lamo tu cuello.
Mis manos recorren tu cuerpo.
Abandonas tu mente.
Te concentras en el placer.
Tus pechos se endurecen.
El vientre se contrae.
Suspiras, gimes, gritas.
Tiemblas, te estremeces.
Te relajas en las ultimas sacudidas de placer. ©Fer
jueves, 13 de agosto de 2015
TÓRRIDO.
Conocernos fue especial.
Rápido surgió el deseo.
La cena se volvió un juego.
Miradas, gestos, caricias...
Ambos sabíamos lo que significaba.
Me invitaste a tu casa.
En el coche buscaste mi entrepierna.
Aquello era el detonante.
Bajaste la cremallera.
Inclinaste tu cabeza sobre mi.
Lleve el coche a un sitio apartado.
Se desato la contienda.
La táctica, el placer del rival.
Las armas, nuestros cuerpos.
Era una guerra de sexo. ©Fer
Rápido surgió el deseo.
La cena se volvió un juego.
Miradas, gestos, caricias...
Ambos sabíamos lo que significaba.
Me invitaste a tu casa.
En el coche buscaste mi entrepierna.
Aquello era el detonante.
Bajaste la cremallera.
Inclinaste tu cabeza sobre mi.
Lleve el coche a un sitio apartado.
Se desato la contienda.
La táctica, el placer del rival.
Las armas, nuestros cuerpos.
Era una guerra de sexo. ©Fer
lunes, 10 de agosto de 2015
TOMAME.
El deseo me colma.
Solo pienso en ti.
Todo mi cuerpo vibra.
La vista se nubla.
Los músculos se tensan.
Mi respiración se entrecorta.
Sueño con que roces mi cuerpo.
Beses mis labios.
Entrar en ti.
Llegar al place siendo uno.
Tómame hazme tuyo.©Fer
Solo pienso en ti.
Todo mi cuerpo vibra.
La vista se nubla.
Los músculos se tensan.
Mi respiración se entrecorta.
Sueño con que roces mi cuerpo.
Beses mis labios.
Entrar en ti.
Llegar al place siendo uno.
Tómame hazme tuyo.©Fer
viernes, 7 de agosto de 2015
FA
Le gustaba pasear por el campo con su perra. Era una perra de caza, con una planta majestuosa, digna de su raza alemana. Ella buscaba sin parar de un lado al otro como su instinto le mandaba, el mientras tanto la miraba y pensaba en sus cosas. Unas veces en su trabajo, de las obligaciones que tenia para el día siguiente. Otras en su familia, que si su padre había dicho, que su suegra le dolía. Otras en la vida, entraba en intentar solucionar los laberintos que tiene. Otras en los amigos, que zutanita se casa, donde va con ese, que menganito tiene mas cara que espalda. Así discurría el paseo con su fiel compañera, esa compañera que siempre miraba de reojo a ver donde estaba.
Un día de primavera, de esos que el sol cuando sale iluminan de un color especial la mañana. Los jarales llenos de alegría con sus flores en lo alto. Los pájaros trabajando arduos en la construcción de sus nidos. Las primeras ladras del los "Duendes de los bosques" a los que llama su instinto reproductor y reclaman sus hembras. Ves las primeras procesiones de esos ejércitos de orugas, van a paso firme y es hasta simpático ver el juego de colores que hacen su caminar, como si miraras por un caleidoscopio. Los vencejos con su vuelo irregular surcando el cielo en busca de comida. El sonido de los abejarucos que los oyes de larga distancia y a los que cuesta encontrar con la mirada. El blanco pompón de las colas de los gazapos que no dejan de corretear en su juego. Los gamones con sus varas apuntando al cielo y sus piñas de flores blancas en la punta. La hierba que se entrelaza en tus piernas según vas andando. Los primeros reptiles, que todavía un poco lentos y atontados de su sueño invernal, disfrutan del calor que les dan. El arrullo de las torcaces en sus encinas. La ágil tórtola que pasa y casi no tienes tiempo a verla. Obreras que van de un lado al otro a toda velocidad, saliendo y entrando de sus hormigueros. Oyes los primeros zumbidos de los insectos revoloteando. Y sobre todo sientes PAZ. ©Fer
ABUELA
Tengo miedo de no saber expresar todo lo que ha sido para mi.
Mujer inteligente, educada, discreta, coqueta, presumida, encantadora,cariños a, dulce, sabiendo estar en cada momento y siempre en su sitio.
Los recuerdos que tengo de ella inundan mi mente en un torrente que no deja de fluir. Recuerdos de cuando era muy pequeño, de mi juventud, de mi madurez, todos ellos se van mezclando y cada uno arranca de mi un sentimiento diferente.
Esos buenos días que te daba cada mañana, esa caricia que siempre estaba dispuesta a darte, ese beso cariñoso, esos ratos que pasábamos de charla en los cuales le contaba mis cosas, ese olor a su comida que nunca nadie podrá igualar. Esos veranos que nos cogía a mi hermano y a mi según terminábamos las clases y nos íbamos al pueblo.
A mi, siempre me sorprendía por tener una mentalidad mas abierta de la que te imaginabas por su edad, no se dejaba sorprender por muchas cosas que quedaban fuera de su edad y sin embargo, otras cosas mas normales la sorprendían.
Mujer siempre entregada a los suyos sin regatear en el esfuerzo, siempre dispuesta a ayudarte y a estar en esos momentos en que la necesitabas.
Llenaba la estancia donde se encontraba, aunque su tamaño era reducido, pero su presencia siempre resaltaba, no por su forma de vestir, ni por que fuera llamativa, si no por su carisma. El cariño que siempre desprendía, nunca una mala contestación, una mala palabra, un mal gesto, siempre intentando que te fuera todo agradable.
Yo estoy muy unido a ella y si, utilizo el presente por que para mi sigue estando a mi lado en cada momento, la hablo muchas veces, cierro los ojos y creo escuchar su voz y cuando es así, siento como si me inundara una paz. ©Fer
EL ENCUENTRO
- Esperándote.
- Siéntate en alguna terracita y me esperas.
Había quedado a comer con ella, nos habíamos conocido por Face y parecía que congeniábamos, había que ponernos cara.
Me dedique a dar un paseo y ver alguna tienda, caminaba despacio sin prestar mucha atención, mi mente estaba centrada en otros pensamiento. Eran las conjeturas típicas que hace uno, intenta desgranar y analizar todos aquellos pequeños matices que conoces y fantasear sobre los desconocidos. Estos juicios de valor se suelen venir abajo al conocerse.
La espera se estaba alargando, no por que llegara tarde si no que yo había llegado muy pronto, salí a fumar un par de veces, pero el calor que hacía acortaba el tiempo de estar fuera. Mi instinto me dijo que ya no podía tardar. Me senté en una jardinera, saque un cigarro y mire el teléfono para ver si tenia algún mensaje, la luz parpadeaba.
- En dos minutos estoy.
Antes de que pudiera contestar escuche una voz a mi espalda, sin escuchar bien lo que decía sabía que era ella. Me levante y dándome la vuelta la vi, no cabía duda. Alta, morena, vestido negro vaporoso, escondiendo su mirada detrás de una gafas de sol, desplegó una sonrisa cálida y confortable. Dos besos y los saludos típicos de esas circunstancias.
Sentados ya en la mesa y con amena charla se fueron pasando los nervios típicos. De trato amable y con buena conversación estaba resultando todo mucho más fácil, los temas fluían y no se producían esos tensos silencios que nos indican que la conexión no es del todo buena.
Aquello era un juego de estrategia, poco a poco nos íbamos analizando, intentando averiguar las virtudes y defectos del otro. No se lo pensaba ella pero yo estaba bien, lo que iba descubriendo me gustaba y cada vez me resultaba más interesante su compañía. Tenia las ideas claras sabiendo lo que quiere y eso es para mi es algo que me atrae.
Al estar tan cómodo me fui fijando en otros aspectos, su pelo era una cascada que se movía con una increíble suavidad, la piel se veía con esa tersura que gusta tanto acariciar, el rozar su manos con mis dedos me provoco una descarga que subió por mis brazos, piernas definidas y provocadoras y para rematar aquella mirada que se metía tan adentro. Es decir una mujer de verdad.
Confesiones, risas, bromas...mientras tomamos café y echábamos un cigarro. El tiempo había corrido mucho sin darnos cuenta, por lo menos para mi. Decidimos marcharnos cada uno a nuestra obligaciones quedando para otro día.
¿La habrá o no?©Fer
¿La habrá o no?©Fer
Morena
Te haces sentir con tu presencia.
Llamas la atención con tu discreción.
Eres dulce y tierna.
Tu firmeza es atrayente.
La mirada profunda.
Tu piel incita a la caricia.
Tu cuerpo a la pasión. ©Fer
Llamas la atención con tu discreción.
Eres dulce y tierna.
Tu firmeza es atrayente.
La mirada profunda.
Tu piel incita a la caricia.
Tu cuerpo a la pasión. ©Fer
lunes, 3 de agosto de 2015
TE EXTRAÑO.
Me falta tu voz.
Me falta tu risa.
Me falta tu mirada.
Me faltan tus besos.
Me faltan tus caricias.
Te extraño de mil formas.
Te extraño como nunca.
No te tengo como siempre. ©Fer
Me falta tu risa.
Me falta tu mirada.
Me faltan tus besos.
Me faltan tus caricias.
Te extraño de mil formas.
Te extraño como nunca.
No te tengo como siempre. ©Fer
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