Mirarte a los ojos.
Comenzar la partida.
Ese juego de seducción.
Donde manda la insinuación.
Una mirada.
Un simple roce.
Ese gesto premeditado.
Son las bazas que utilizas.
La tensión crece.
Las hormonas se disparan.
Nos besamos bruscamente.
Las manos recorren nuestros cuerpos.
Te arrincono contra la pared.
Arranco tu blusa.
Subo tu falda.
Me arrodillo ante ti.
Mi cabeza entre tus piernas.
Suspiras mientras sujetas mi cabeza.
Te empujo hasta la mesa.
Reclino tu cuerpo sobre ella.
Aparto tu ropa interior.
Te hago mía.
Agarro tus nalgas con fuerza.
Gimes y gritas, tu cuerpo convulsiona.
Es solo el principio de la noche.
Una noche de lujuria. ©Fer

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