martes, 14 de junio de 2016

Hay días que no sabes que letra poner detrás de otra.
No das con la llave para abrir el cofre de las ideas.
Las tienes amontonadas, apretujadas, esperando que abran.
Rumias y rumias, pero lo único que consigues es atrancarte más.
Todos los temas que comienzas se desinflan y vuelta a empezar.
Estas sequias mentales son transitorias o por lo menos eso esperas.
No te ves tan viejo ni tampoco apto para que se haya secado el manantial.
Placer cuando ves que empiezan a salir las primeras gotas.
Como se vas transformando en un hilillo.
Vas discurriendo suavemente, buscando las irregularidades del terreno.
El caudal va creciendo, va tomando fuerza, tiene hasta poder.
Se vuelve un torrente que se lleva lo que encuentra por el camino.
Todo aquello que antes te impedía juntar dos letras.
Si eres capaz de encauzar tanta fuerza y controlar el caudal, darás con la clave.
Pasado el aluvión  tratas de moldear  los tramos para dejar un paisaje más armonioso.

Firmas, te levantas y te vas. ©Fer

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