viernes, 13 de noviembre de 2015

Aquella novela erótica encendía tus instintos.
No podías resistir esperarme desnuda.
Tú cuerpo temblaba con cada párrafo.
Tus manos intentaban calmar aquella desazón.
Pero no te saciaba nada.
Solo querías tenerme junto a ti.
Que fueran mis manos las que te acarician.
Mis labios los que te besaran.
Unir nuestros cuerpos.
Abandonarnos a los placeres sin importarnos nada. 
©Fer

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