Puedes desnudar mi cuerpo.
Poseerlo sin recelo.
Sentirlo mientras me muevo.
Y tomarme en el
suelo.
Lo que no te entrego es mi alma.
Aunque pongas mucho empeño.
Mi fuerza uso por talma.
Porque no tengo dueño.
Gocemos libremente de la carne.
Si bien nos condenemos.
No hagamos más balance.
Y solo gocemos. ©Fer

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