Conocernos fue especial.
Rápido surgió el deseo.
La cena se volvió un juego.
Miradas, gestos, caricias...
Ambos sabíamos lo que significaba.
Me invitaste a tu casa.
En el coche buscaste mi entrepierna.
Aquello era el detonante.
Bajaste la cremallera.
Inclinaste tu cabeza sobre mi.
Lleve el coche a un sitio apartado.
Se desato la contienda.
La táctica, el placer del rival.
Las armas, nuestros cuerpos.
Era una guerra de sexo. ©Fer

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