Las miradas
eran furtivas.
Inspiraba
más profundo para quedarme con su aroma.
Tenía que
luchar conmigo para nos suspirar.
Aquello
sobrepasaba cualquier límite.
Sé que
llegaría el día que sucedería.
Pero no
podía ser, ambos teníamos pareja.
Venia de la
cena de empresa.
Subí,
apreté el piso y me recosté contra el espejo.
Cerré los
ojos y eche la cabeza para atrás.
Tembló el
suelo del ascensor y abrí los ojos.
No podía
ser, coincidir a estas horas.
Nos dimos
las buenas noches de forma cordial.
Mientras se
cruzaban las miradas.
Exclame:
¡Ya está bien!
Me acerque
y comencé a besarle.
Aquello fue
la señal de salida para mi excitación.
Me
temblaron las piernas al sentir su lengua.
Suspiré al
notar su mano en mi entrepierna.
Con la
mente en blanco respondí del mismo modo.
Levanto una
de mis piernas mientras me acariciaba el muslo.
Se
acerco penetrándome suavemente.
Solo
recuerdo el placer que me inundaba.
Suspire,
gemí y grite con cada embestida.
Mil rayos
recorrieron mi cuerpo a la vez que al suyo.
Le mire, le
bese y salí corriendo hacia mi casa.
Cerré la
puerta, tenía una doble sensación.
Respire
profundo y ahí estaba su olor.©Fer

No hay comentarios:
Publicar un comentario