Mi cuerpo reacciono
bajo el agua caliente de la ducha, sentí un escalofrío que recorrió la espalda y
esa especie de angustia que me entra en el vientre.
Extendiendo el
aceite mis manos recorrían mi cuerpo, voló la imaginación y mis piernas
temblaron, tuve que esforzarme en dejar esos pensamientos, no tenía tiempo para
recrearme en caricias. Desnuda recorrí la habitación en busca de la cómoda, abriendo
el cajón de la lencería elegí un conjunto con el que me encuentro provocadora.
Contemple mi figura
al mírame al espejo, las piernas se estilizaban con aquella media negras, el
ligero y el tanga marcaban las curvas de mis caderas, los pechos brotaban entre
los encajes y trasparencias del corpiño. El contraste del negro de la tela con
la desnudez de mi piel creaba una visión de lo más sugerente. Acabe de
completar el conjunto con un traje de chaqueta gris marengo.
Llegue a la oficina
temprano, me esperaba una larga jornada, el silencio que atronaba la gran sala
se vería roto en poco tiempo, tanta soledad infringía un cierto aspecto tétrico
a la estancia. Encendí las luces de mi despacho, dejé la cartera y el bolso
encima de la mesa y me fui a la cocina a por un café.
La mañana fue
pasando entre el estudio de un informe de mercado y llamadas. Aunque mi mente
estaba centrada en el trabajo, mi cuerpo seguía revoltoso y más cuando entraste
a buscar un expediente. Llevabas 2 meses como becario y desde el primer momento
que te vi llamaste mi atención. Aunque
no eras un chico de volver la cabeza en tu mirada había algo que te hacia
especial.
Como es habitual
comí con Laura, compañera y amiga, es prácticamente la única que aguanta mi carácter
en la oficina, tenía fama de ser cruel y mala pero la verdad es que solo era
responsabilidad por el trabajo. Siempre que estamos juntas acabamos hablando de
hombres y recordando tantas historias que hemos vivido juntas.
La tarde había sido
larga y tediosa, papeles y más papeles fueron llenando mi mesa de carpetas. Las
numerosas interrupciones habían retrasado el estudio del informe y tenía que
preparar un memorándum para el día siguiente, así que ya sabía lo que tocaba,
quedarse hasta terminar. La oficina se fue vaciando al igual que se había poblado
esta mañana, estaba sola.
Había terminado y
preparaba para marcharme cuando una sombra apareció en mi puerta, la sangre se
me helo y el miedo paralizo mis músculos, en eso intentes pensé que aquello
seria lo último. En un segundo suspire y me invadió una tranquilidad que bajo
todas mis defensas, era el becario. Le pregunte que hacía allí a esas horas a
lo cual respondió que venía a buscarme. Me quede perpleja a la vez que mi
cuerpo se estremecía, sus ojos miraron los míos fijamente, creo que los dos
supimos lo que pasaría.
Sin mediar palabras
mis manos desabrocharon mi falda dejando que resbalara por mis piernas,
desabroche los botones de la chaqueta y me la quite, quede expuesta solo con la
ropa interior a tu mirada. Bajé la vista cuando empezaste acercarte a mí, tu
mano levanto mi barbilla y tus labios buscaron los míos, nos fundimos en un cálido
abrazo. Iba desabrochado y quitándote la ropa lentamente entre caricias y besos,
una extraña atracción me obligaba a mirarte a los ojos mientras mis manos recorrían
tu cuerpo.
Lamiste mis pechos
al liberarlos, besaste cada rincón de mi piel, tus dedos jugaron por encima del
escueto triangulo de mi tanga hasta que lo bajaste lentamente. Tu desnudo, yo
solo con las medias, me diste la mano para que te acompañara al sofá. Me senté encima tuya para poder besarte y mírate
a los ojos, esos ojos que me tenían poseída. Las caricias y los besos se fueron
haciendo más profundos, solo deseaba sentirte, que me hicieras tuya. Aquello
fue una maratón, lo hicimos de todas formas y en todas partes.
Sentados en el sofá nos acariciábamos en
silencio. Un sentimiento contradictorio me inundaba, estaba maravillada por el
placer recibido y a la vez tenia remordimientos, eras un becario, estábamos en
la oficina y yo era tu jefa.
- ¿Cómo sabía que
estaba aquí?
-Laura me lo dijo. ©Fer

No hay comentarios:
Publicar un comentario