martes, 22 de noviembre de 2016

Te encorvaste como una gata al sentir el roce de mis dedos.
Cerraste los ojos y un escalofrío recorrió tu espalda.
Un ronroneo salido de tu garganta.
Tus labios se entreabrieron en espera de los míos.
Mi índice jugo con la comisura de tu boca.
Acaricie tu cuerpo por encima de la ropa.
No querías ver, solamente sentir el calor de mis manos.
Se unieron nuestros labios entrelazando las lenguas.
En cascada broto el deseo de nuestros adentros.
El roce de las pieles desnudas nos trastorno.
Al hacernos uno llegamos al cielo.
No hubo noción ni tiempo.

Fue una noche de pasión que perdurara en el recuerdo. ©Fer

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