Entre a la Iglesia, solamente se oía el pequeño zumbido de
algún aparato eléctrico, la recorrí lentamente observando cada imagen, cuadro,
capilla… Me senté en el primer banco contemplando la sobriedad de su retablo.
Mi mente empezó a caminar.
Dos mujeres a parte de las de mi familia me han marcado de
sobre manera. Aunque muy distintas en
sus caracteres supieron sacar lo mejor de mí. Como suele pasar estas cosas el
principio no te das ni cuenta, pero poco a poco van calando muy dentro.
Sol coincidimos años atrás, aunque no nos conocíamos en
persona, nuestra amistad llego a unos extremos increíbles. Fueron pasando los
meses y cada vez nos encontrábamos más unidos. Nuestra pasión por la lectura y
escritura nos llevó a compartir muchas cosas, pero sin connotaciones sexuales.
Al final nos íbamos a conocer, era primero de Agosto y ella venía a pasar un fin de
semana con una amiga. Fui a recogerla a
su hotel y algo paso cuando se abrió aquella puerta, la complicidad entre ambos
fue total. La noche era magnifica, cenamos
tranquilamente en una terraza,
paseamos por el Parque del Oeste y
charlamos animosamente hasta bien tarde. Lo malo fue tenernos que despedir la
mañana siguiente ya que ella regresaba a su tierra.
Paso otro año hasta volvernos a ver y las cosas no habían
cambiado, pero fue en aquella segunda vez que nos vimos cuando tome una
decisión irrevocable, no podía seguir hipotecando sus sentimientos. Ella era
una mujer libre que no tenía que rendir cuentas a nadie pero yo no la podía ofrecer
nada.
Aquello me tiene marcado, no por el hecho, sino por las
formas que utilice para ello. Con el paso de los años fui capaz de hablar con
ella y pedirle perdón.
Luna es un caso parecido pero con distintos componentes. Fue
de llegarme tan adentro en tan poco
tiempo. Saco de mi cosas que tenía olvidadas, sentimientos abandonados y
pasiones desenfrenadas. Sensible y tierna
se protegía con una coraza su corazón. Todo esto me lo dio sin
conocernos en persona.
Sus palabras no cesaban de repetirse “Hemos llegado
demasiado lejos” Pues sí, llegamos demasiado lejos, pero creo que no fue por
culpa de nadie, no lo habíamos planeado así, pero los sentimientos nacen y no
se los puede parar. Si no fuera por nuestras situaciones, es una mujer para
compartir la vida.
Cuando lo sentimientos son tan profundos y verdaderos por
mucho que pase el tiempo no cambian, solo los
dejas apartados en un lado para
no sufrir, intentas que el polvo los cubra bajo una espesa capa para que se camuflen.
En estas andaba cuando en un momento de lucidez mire el
reloj y vi que era la hora de cenar. Salí despacio de la Iglesia encaminando
mis pasos hacía el refectorio. Coincidí en la puerta con Fray Anselmo y sin
saber muy bien porque le dije:
-Padre tengo que hablar con usted.
-Pásate después de la Recreación por mi celda. ©Fer

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