lunes, 14 de marzo de 2016

Entre a la Iglesia, solamente se oía el pequeño zumbido de algún aparato eléctrico, la recorrí lentamente observando cada imagen, cuadro, capilla… Me senté en el primer banco contemplando la sobriedad de su retablo. Mi mente empezó a caminar.

Dos mujeres a parte de las de mi familia me han marcado de sobre manera.  Aunque muy distintas en sus caracteres supieron sacar lo mejor de mí. Como suele pasar estas cosas el principio no te das ni cuenta, pero poco a poco van calando  muy dentro.

Sol coincidimos años atrás, aunque no nos conocíamos en persona, nuestra amistad llego a unos extremos increíbles. Fueron pasando los meses y cada vez nos encontrábamos más unidos. Nuestra pasión por la lectura y escritura nos llevó a compartir muchas cosas, pero sin connotaciones sexuales.

Al final nos íbamos a conocer, era primero  de Agosto y ella venía a pasar un fin de semana con una amiga.  Fui a recogerla a su hotel y algo paso cuando se abrió aquella puerta, la complicidad entre ambos fue total.  La noche era magnifica, cenamos  tranquilamente en una terraza, paseamos  por el Parque del Oeste y charlamos animosamente hasta bien tarde. Lo malo fue tenernos que despedir la mañana siguiente ya que ella regresaba a su tierra.

Paso otro año hasta volvernos a ver y las cosas no habían cambiado, pero fue en aquella segunda vez que nos vimos cuando tome una decisión irrevocable, no podía seguir hipotecando sus sentimientos. Ella era una mujer libre que no tenía que rendir cuentas a nadie pero yo no la podía ofrecer nada.

Aquello me tiene marcado, no por el hecho, sino por las formas que utilice para ello. Con el paso de los años fui capaz de hablar con ella y pedirle perdón.

Luna es un caso parecido pero con distintos componentes. Fue  de llegarme tan adentro en tan poco tiempo. Saco de mi cosas que tenía olvidadas, sentimientos abandonados y pasiones desenfrenadas. Sensible y tierna  se protegía con una coraza su corazón. Todo esto me lo dio sin conocernos en persona.

Sus palabras no cesaban de repetirse “Hemos llegado demasiado lejos” Pues sí, llegamos   demasiado lejos, pero creo que no fue por culpa de nadie, no lo habíamos planeado así, pero los sentimientos nacen y no se los puede parar. Si no fuera por nuestras situaciones, es una mujer para compartir la vida.

Cuando lo sentimientos son tan profundos y verdaderos por mucho que pase el tiempo no cambian, solo los  dejas apartados en un lado  para no sufrir, intentas que el polvo los cubra bajo una espesa capa  para que se camuflen.

En estas andaba cuando en un momento de lucidez mire el reloj y vi que era la hora de cenar. Salí despacio de la Iglesia encaminando mis pasos hacía el refectorio. Coincidí en la puerta con Fray Anselmo y sin saber muy bien porque le dije:

-Padre tengo que hablar con usted.


-Pásate después de la Recreación por mi celda. ©Fer

No hay comentarios:

Publicar un comentario